Informe anual de la CSI sobre las violaciones de los derechos sindicales

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El Secretario de Acción Internacional de USO, Javier de Vicente, ha participado en Ginebra en la presentación del informe anual de la CSI sobre las violaciones de los derechos sindicales en el mundo.

Según este informe, que examina la situación en 143 países, el año 2011 fue un período muy difícil e incluso peligroso para los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo, ya que aquellos que se atrevieron a defender sus derechos sindicales fueron víctimas de despidos, detenciones, encarcelamientos e incluso la muerte.

De las 76 personas asesinadas el pasado año a causa de sus actividades sindicales, -sin contar los trabajadores que perdieran la vida durante la Primavera Árabe-, 29 se registraron en Colombia. También Guatemala ha pagado un enorme tributo con más de 10 asesinatos, crímenes cometidos con la más absoluta impunidad. También en Asia hay que lamentar la muerte de ocho sindicalistas.

Las tendencias mundiales destacadas en el informe incluyen violaciones de la legislación laboral por parte de los Gobiernos, la falta de ayudas para financiar las inspecciones o la protección, la ausencia de derechos y los abusos cometidos contra los trabajadores y trabajadoras migrantes en el mundo entero, y más particularmente en los países del Golfo, así como la explotación de la mano de obra esencialmente femenina en las zonas francas de exportación a escala mundial.

El año 2011 ha estado evidentemente marcado por la Primavera Árabe y las revoluciones que la acompañaron en el Norte de África, Oriente Medio y los países del Golfo. En estas regiones, la represión de los derechos sindicales ha sido particularmente intensa. Durante los levantamientos, las organizaciones sindicales tuvieron un papel preponderante, sobre todo en Túnez, Egipto y Bahrein. Desgraciadamente también pagaron un precio muy caro. Centenares de sindicalistas perdieron la vida durante los enfrentamientos y miles fueron detenidos.

En la actualidad, la democracia parece ir abriéndose camino, como ha demostrado la masiva participación en las elecciones egipcias en noviembre, y los continuos movimientos de protesta que persisten en Siria y en Bahrein. El establecimiento de un movimiento sindical independiente empieza a estar encarrilándose, pese a que sigue sin disfrutarse de libertad sindical en algunos países como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Eritrea o Sudán.

Según el informe de la CSI, los trabajadores y trabajadoras siguen siendo particularmente vulnerables frente a la crisis financiera mundial, dado que la mayor parte de los Gobiernos han optado por favorecer las medidas de austeridad en lugar de estimular el crecimiento y el empleo. Las consecuencias son terribles, en especial para los jóvenes. En 2011, más de 205 millones de personas estaban desempleadas. En España, por ejemplo, el 50% de los jóvenes no tienen trabajo, y en Grecia la tasa de desempleo se sitúa en el 21%. Las medidas adoptadas para obtener la máxima rentabilidad e incrementar la flexibilidad, a expensas del trabajador, han demostrado ser un fracaso. El aumento del trabajo precario es consecuencia directa de dicho fracaso, e impide a las organizaciones sindicales defender a los trabajadores/as correctamente, como ha sido el caso en Sudáfrica, Bangladesh, Camboya y Pakistán.

“La situación de cientos de miles de trabajadores y trabajadoras es sumamente preocupante”, afirmó Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI. “La mayoría de ellos no disfrutan de derechos fundamentales como la negociación colectiva y la libertad sindical, y tienen un empleo precario. Sus vidas están perturbadas, ya que tienen que trabajar durante horas en situaciones peligrosas e insalubres, a cambio de salarios tan bajos que no alcanzan para cubrir sus necesidades y las de sus familias. Esto explica en parte la recesión mundial”.

El informe de la CSI indica que, en numerosos países, las acciones de huelga son violentamente reprimidas, recurriendo a despidos masivos, arrestos y detenciones, como por ejemplo en Georgia, Kenya, Sudáfrica y Botswana, donde 2.800 trabajadores fueron despedidos después de una huelga en el sector público. Los países en vías de desarrollo no son los únicos donde la libertad sindical corre peligro. En muchos países industrializados, los derechos sindicales han sido amenazados, concretamente en Canadá, donde el Gobierno conservador ha lanzado varios ataques contra la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva.

La sindicalización resulta particularmente difícil para los trabajadores/as en las zonas francas industriales, según el informe de la CSI. Siguen existiendo restricciones legales y en la mayoría de las zonas los sindicatos están prohibidos.

Por último, los trabajadores/as migrantes representan un grupo altamente vulnerable, sobre todo en los Estados del Golfo, pese a que constituyen la mayoría de la fuerza laboral de Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, pero donde apenas tienen derechos. Entre esos migrantes, están los cerca de 100 millones de trabajadores y trabajadoras del hogar, mayoritariamente mujeres, que apenas conocen sus derechos y, sobre todo, no disponen de medios para hacer que se respeten.

Leer el informe completo: http://survey.ituc-csi.org/?lang=es

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